El proyecto surge de un proceso de investigación territorial y social que reconoció el potencial y la necesidad de detonar un proceso de restauración del paisaje como medio para rearticular los vínculos fragmentados entre los habitantes de la colonia Hipódromo.
Dentro de esta lógica, la Fábrica de raíces actúa como infraestructura base para hacer posible el proceso de restauración. Su diseño responde a la necesidad de producir, gestionar y mantener los sistemas ecológicos del parque, al tiempo que se consolida como un nuevo punto de encuentro para la comunidad.
El proyecto se compone de un volumen sobrio de concreto que alberga los servicios técnicos y operativos, vinculado a una estructura de madera permeable y multifuncional. Sin muros ni canceles, amplifica los olores, colores y sonidos del Parque México.